lunes, 25 de septiembre de 2006

Ser Dueñ@ de tu Propio Poder

Ser Dueñ@ de tu Propio Poder
Por Martin Brofman, Ph, D.
 
Ser dueño/a de tu propio Poder, tu Poder de ser auténtico/a, de ser quien realmente eres, trata de hecho, de apropiarte de tu Libertad.
 
De muchas maneras, has cedido tu Poder y/o Libertad por tu forma de hablar, de pensar y ser.
 
Por ejemplo, cuando dices o piensas algo como,
 
“Esa persona me hace enfadar”, has cedido tu Poder /Libertad de decidir si estar o no enfadado, a esa persona. Has dicho que no tienes Poder, y que esa persona tiene el Poder de decidir cuando te enfadarás.
 
Puedes elegir no hacerlo nunca más.
 
Sería más adecuado decir algo cómo, “Me enfado cuando esa persona hace eso”. De esa forma, llegas a comprender que eres tú el que te ha hecho enfadar, y también que puedes decidir sentirte enfadado, o sentir algo distinto.
 
Nadie más que tú “hace” que te sientas enfadado, o triste, o deprimido, o feliz, o sexy, o aburrido, etc.
 
A partir de ahora estás en el proceso de decidir por ti mismo/a sobre tu vida, tus opciones, tus acciones, tus sentimientos, y lo que ves, ¿porqué no adueñarte del Poder de tomar decisiones a todos los niveles?.
 
Presta atención a las palabras que utilizas, porque ellas forman las bases de tus formas de pensamiento. Escucha tus palabras, y date cuenta si ellas reflejan o no tu Libertad de decidir por ti mismo, qué sientes o qué haces.
 
¿Dices, “Déjame hacer esto”, pidiendo permiso o expresas tus deseos diciendo, “me gustaría hacer esto”, o incluso “ Voy a hacer esto?”. ¿Dices, “Esa persona me manipula” o “ Me permito a mí mismo ser manipulado/a”?. Cualquier cosa que  hayas estado haciendo que no haya funcionado para ti, puedes elegir no hacerla nunca más.
 
¿Te has reprimido de expresar lo que realmente querías por lo que pensabas que alguien pudiese pensar?.
 
Entonces, has cedido el control de tu Poder de palabra a esa persona.
 
Eres libre, lo sabes. ¿Estás deseando ser dueño de tu Libertad?
 
¿Te has reprimido de mirar  algo o a alguien por lo que otra persona pudiese pensar?. Entonces, le has cedido tu Libertad de elección de ver lo que quieres, a esa persona.
 
¿Te has reprimido/a de hacer lo que querías por lo que otra persona pudiese pensar? Has cedido tu Libertad de acción.
 
Te has reprimido/a de hablar, de actuar, de ver lo que era autentico para ti.
 
La visión clara se relaciona con permitirte ser auténtico/a, y confiar en ello – de hecho, insistir en ello.
 
Al ser dueño/a de tu Libertad, también debes desear reconocer la Libertad de los demás.
 
Nadie te da tu Libertad – ya es tuya.
 
Sólo depende de ti ser libre. De la misma forma, tu no das a los demás su Libertad.
 
Tu sólo puedes reconocer que ellos la tienen.
 
Cuando haces algo, los demás son libres de sentirse cómo ellos elijan acerca de lo que tú haces. Para ti, sin embargo, solamente estás siendo auténtico, y actuando con Amor y Libertad según tus motivaciones.
 
Solo tu  puedes elegir aclarar el malentendido a través de la comunicación. No es necesario que cambies tu forma de Ser por la forma en que los demás se sienten. Si eliges cambiar, debe ser porque tiene sentido para ti hacer las cosas de distinta forma.
 
De la misma manera, si otra persona hace algo por lo que tú eliges no sentirte bien, esa es tu opción.
Esa persona, también, es libre. Si el no sentirse bien es el resultado de un malentendido, puede aclararse a través de la comunicación. No supongas nada. Pregunta, y entonces lo sabrás.
 
Si el no sentirse bien es el resultado de apegos que necesitas liberar en tu camino hacia la claridad y la Libertad , puedes encontrar otra forma de pensar y de sentir dónde te sientas mejor, en la cual no estás decidiendo lo que otra persona haría de distinta manera, sino preferiblemente lo que tú necesitas hacer de otra forma.
 
Si esperas que la otra persona cambie su forma de Ser por la forma en que te sientes, entonces estas queriendo controlar a esa persona. Si no quieres ser controlado, ¿estás deseando cesar de controlar?.
 
Quizás en el pasado, cuando mirabas una situación que no considerabas óptima, habías decidido lo que la otra persona debería haber hecho de forma distinta, o que debería hacer de diferente en el futuro.
 
Cuando te apropias realmente de tu Poder y de tu Libertad, eso ya no lo haces más – si no, solo decides lo que podrías haber hecho de distinta manera entonces, y lo que puedes hacer de distinto a partir de ahora, en el futuro.
 
Cuando eres sincero acerca de esta cuestión, tus pensamientos se incluyen también en el proceso. Mientras te encuentres pensando lo que otros harían, o pensarían, o sentirían, no  eres totalmente dueño de tu Poder o de tu Libertad.
 
Si quieres ser dueño de tu Libertad,   ¿ estás deseando reconocer la Libertad de los demás también?.
 
Entonces, puedes comprender que no haces a los demás tristes, si no que ellos pueden decidir sentirse de esa forma cuando tú haces algo. Tú no les haces felices, si no que – ellos optan por sentirse así cuando tú haces algo.
 
No importa lo que hagas, digas, algunas personas lo aprobaran, y otras no. Tienes la Libertad de decidir con qué personas estarás. Si decides estar con los que te juzgan, puedes sentirte como una mala hierba en un jardín, sintiéndote constantemente como si necesitases defenderte a ti mismo y a tu forma de Ser.
 
En cambio, puedes elegir estar bien cuando te juzguen, sabiendo que solamente estás siendo quien tú eres, y que los demás son libres de sentir lo que quieran acerca de esto.
 
Pueden estar juzgándote bajo sus estándares, pero tú estas viviendo bajo tus propios estándares. También puedes elegir estar con esas personas que no te juzgan, y en cambio, te aprecian por quien eres. Puedes sentirte más libre, y más relajado cuando eres auténtico, siendo quien realmente tú eres. Comprenderás que tú no eras una mala hierba, sino solamente una flor en el jardín equivocado.
 
Quizás, en el pasado, tendías a cambiar, a ser alguien distinto de quien eres realmente, para ser amado, para obtener Amor.
 
Si quieres saber que eres querido por quien tu eres, entonces sé quien realmente  eres, y deja que sea esa la imagen que se ama.
 
El Amor no puede ser solicitado. Debe fluir libremente, y darse libremente. Entonces, sabrás que ese Amor es auténtico. Si  tú creas una imagen a fin de ser amado, y la gente ama esa imagen, con eso no te sentirás amado por quien realmente eres.
 
Si las expresiones de Amor se solicitan, se piden, entonces no sabes en realidad si se manifestarían en caso de que tú no la pidieras.
 
Todavía no estarías seguro del Amor.
 
Date cuenta cuando las expresiones de Amor proceden libremente de los demás, cuando tú eres auténtico. Entonces, sabrás que llegan porque los otros eligen expresar su Amor, y sabrás que es auténtico.
 
Cuando sabes que el Amor está ahí, ábrete y siéntelo.
 
A veces, las expresiones de Amor son malinterpretadas, porque nos han enseñado distintas formas de expresar el Amor que sentimos.
 
La forma en que algunas personas expresan su Amor, es a veces malinterpretada como Amor que se quita. Los malentendidos pueden resolverse a través de la comunicación, de modo que las expresiones de Amor al final pueden ser esas en las que destaca la experiencia de la persona que las recibe, algo que les hace sentir bien.
 
Acuérdate de expresar tu Amor de esa forma, también.
 
Expresa tu Amor de la forma en que te gustaría que los demás expresasen su Amor por ti, de una forma en que el resultado sea que se sientan bien, y de una forma en que tú serías feliz cuando lo recibieras.
 
Tienes el Poder y/o Libertad de ser quien realmente tú eres, de estar dónde quieres estar, con quien realmente te gustaría estar (si a ellos les gustaría realmente estar contigo), haciendo lo que realmente quisieras hacer. Los demás,   también, tienen el mismo Poder /Libertad.
 
Si honestamente te encuentras incapaz de decir, “Amo donde estoy, Amo con quien estoy, Amo lo que estoy haciendo”, entonces algo tiene que cambiar.
 
Tienes el Poder y/o Libertad de hacer que cambie.
 
Si es una situación dónde no te sientes feliz, tienes tres opciones:
 
1.      Cambia la situación. Reordénala.
 
2.      Cambia la forma en que ves la situación.
 
3.      Deja la situación, y encuentra otra.
 
Si la situación, por ejemplo, es tu trabajo, puedes cambiarlo de manera que lo que estés haciendo signifique más para ti. O, puedes verlo de otra forma en la que te sientas mejor y por lo tanto te sientas feliz en esa situación (pero debe ser auténtica para ti).
 
Si no haces ninguna de estas cosas, entonces quizás necesitas hacer algo distinto, en un trabajo distinto, de manera que  desees cada día  invertir  tiempo y  energía en él.
 
Si es tu hogar, ¿te sientes como en casa en él?
 
Si no, reordénalo de forma que lo parezca. O de otra forma, elige verlo como que es realmente perfecto para ti ahora.
 
En caso contrario, múdate.
 
Si crees realmente que estos cambios son demasiado inmensos para ti, que “no puedes hacerlos”, es porque tú has cedido tu Poder y/o Libertad. No es que no seas capaz de realizar estos cambios, si no que no has elegido hacerlo.
 
Aún tienes el Poder de crear tu vida de la forma en que realmente te gustaría que ésta fuese. Tienes el Poder y/o Libertad de cambiar lo que no ha funcionado para ti, cambiar lo que no ha resultado en tu ser tan feliz como te gustaría que fuese.
 
¿Estás con gente con quien realmente no disfrutas estar?
 
Si es así, has cedido tu Poder de ser feliz a ellos.
 
No tienes que hacerlo nunca más.
 
Si has cedido tu Poder, puedes recuperarlo. Aún es tuyo. Aprópiate de él.
 
Tu Poder y/o  Libertad también incluye tu opción de cambiar los patrones dentro de ti mismo que reconoces que no han sido óptimos, que son el resultado de una percepción equivocada, y de formas limitadas de comprender.
 
Tus apegos y adicciones están entre tu y tu Libertad. Cuando eres libre, eres capaz de decidir en cada momento qué te gustaría hacer, y qué tiene sentido hacer. No te permites a ti mismo ser controlado por programas pasados.
 
Cuando eres adicto a algo y no lo obtienes, no te sientes bien. El grado de tu malestar  muestra el grado de apego o adicción. Puedes elegir no dar tu Poder a tus apegos, o al objeto de tus apegos. El desapego es Libertad.
 
No se trata de  desprenderse. Desprenderse es alejarse de todos los sentimientos. El desapego permite sentimientos positivos de alegría cuando tienes algo. Cuando hay algo que no tienes, eres capaz de focalizar tu atención en lo que tienes.
 
Si, por ejemplo, estas apegado a una cena con langosta, y no puedes cenar langosta, no eres libre de disfrutar lo que tienes. Cuando no estás apegado, puedes disfrutar una ensalada, un bistec, o si dispones de langosta, realmente disfrutarla, también.
 
Si estás apegado o eres adicto a una persona, cuando estás con ella, pasas tiempo preocupándote por cuando no estarás con ella, y cuando ellos no están, pasas tiempo echándoles de menos, y no estando presente con la gente que están contigo. Eso no es Libertad.
 
Tienes el Poder y la Libertad de estar totalmente presente dondequiera que estés, disfrutando  de lo que este ocurriendo.
 
Los demás no tienen que cambiar su forma de Ser por tus apegos, y tú no tienes que cambiar tu forma de Ser por las adicciones de los demás.
 
Tú asumes la responsabilidad total de ti mismo, y cualquier cosa que pienses, hagas o digas  y reconoces que los demás tienen la responsabilidad por cada cosa que elijan pensar  o hacer o decir.
 
No decidas qué piensan los demás, o que harán en una situación dada, porque de hecho, realmente no lo sabes, esa es su responsabilidad. Solo necesitas examinar tu propia conciencia y lo que ocurre en ella.
 
Los demás son libres para querer lo que quieren  y tú eres libre de decir sí o no a eso. Es correcto para ellos quererlo y es correcto para ti el no quererlo. De la misma forma que eres libre de querer lo que quieres  y los demás son libres de no querer lo mismo. Cuando ambos queréis lo mismo, hay un acuerdo libre  y entonces es probable que algo suceda. Si no, puedes estar de acuerdo en no estar de acuerdo y cada uno puede encontrar la felicidad y la satisfacción a su manera.
 
Cada persona tiene derecho a tener su propia opinión y  sus propios pensamientos y deseos  y tú , eres libre.
 
Revisa tu película, en la que no eres solamente el protagonista, sino también el director. Y también eres el público.
 
¿Cuáles eran los efectos de tus acciones y palabras? ¿Podrías haber escrito un mejor guión para ti mismo? Si es así, ¿qué hubieses hecho de otra manera? ¿Podrías haber actuado con más Amor, más comprensión?
 
Revive la situación en tu mente, haciéndola distinta, y mira el final diferente. Decide que si la situación se presenta de nuevo, la revivirás de la nueva forma. Dedícate a esa decisión. Entonces, has cambiado para mejor, porque era tu elección, y has aprendido lo que necesitabas.
 
Asimismo, debes darte cuenta de que las cosas ocurren de la forma que tiene que ocurrir, con la química de las personas involucradas, para obtener el resultado que necesita ocurrir.
 
La próxima vez, sin embargo, serás capaz de lograr el mismo resultado con más armonía.
 
Continúa haciendo esto hasta que seas honestamente capaz de dar a tu película y a tu carácter grandes repasos.
 
¡Si vieras esa película en el cine, hubieses pensado que era una película fabulosa,   con una estrella inspiradora: Tú!
 
Hubieses recomendado la película a tus amigos y disfrutaríais viéndola de nuevo.
 
Date cuenta de cuáles son tus motivos para hacer las cosas.
 
¿Cuáles son tus motivaciones?
 
En una situación dada, ¿estás escogiendo el miedo o la Libertad? ¿Estás haciendo las cosas porque realmente las has elegido, o las estas haciendo, o no haciendo, por miedo?
 
Confía en tus instintos y en lo que es auténtico para ti, y haz lo que realmente quieras hacer.
 
¿Te contenías de ser quien realmente  eres porque pensabas que tenías que hacerlo, y luego te dabas cuenta que  realmente no tenias que haberlo hecho? Entonces, la base de tu decisión y tus acciones era el miedo. Toma la decisión de que no tienes que hacerlo nunca más. Puedes ser quién realmente eres, y la gente te disfrutará aún más. Cuando haces lo que realmente quieres, algo maravilloso ocurre.
 
¿Es el Amor tu motivación, o es la culpa? ¿Haces las cosas para evitar sentirte culpable, porque te sentirías culpable no haciéndolas? O actúas claramente, haciendo lo que realmente quieres hacer, como una expresión de Amor.
 
Si has estado teniendo como motivaciones el miedo o la culpa, ¿quieres seguir de esa manera? No tienes porqué, lo sabes.
 
Puedes hacer una elección consciente, una profunda decisión,   no tener miedo o culpa o ira controlando tu vida, si no actuar como un Ser conscientemente libre.
 
Cuando lo haces, a partir de ese momento, si descubres que tu decisión va a ser de una cierta forma, o hacer (o no hacer) una cierta cosa basada en el miedo, la culpa o la ira, dedícate a tomar una decisión distinta. Entonces, no estas permitiéndote ser controlado por los patrones pasados de ser o hacer, sino  viviendo realmente tu Libertad.
 
Eres realmente libre. Solamente tienes que adueñarte de tu Libertad, y ser libre. No solamente te sentirás mejor y disfrutarás tu vida mucho más, sino que también liberarás patrones que se asociaban con visión distorsionada. Vas a volver a la claridad.
 
Eres libre de pensar de la forma que elijas, y amar de la forma que elijas, y actuar de la manera que elijas.
 
La gente que  te ama disfruta viéndote feliz de la forma en que realmente te gusta ser feliz, siendo la expresión más llena de tu Ser, siendo auténtico, siendo todo lo que tú puedes ser.
 
 La gente que te ama realmente quiere que tengas éxito.
 
Pero, depende de ti.
 
Tienes el Poder y la Libertad de ser auténtico, de ser feliz, de tener éxito, de estar satisfecho.
 
Mira claramente lo que es auténtico para ti.
 
Y vívelo
 
Mientras nos han enseñado que es algo bueno ser nosotros mismos, de hecho, también necesariamente, nos han enseñado de muchas maneras que no tenemos que ser nosotros mismos para complacer a los demás  y que es bueno complacerles, hacer feliz a los otros.
 
Entonces, parece ser una Elección entre hacer feliz a los demás, por un lado, y siendo nosotros mismos, hacernos felices a nosotros mismos, por el otro lado.
 
Si has estado eligiendo no ser tu mismo para que otros fueran felices, has decidido que complacer a los demás era más importante que ser realmente tú mismo.
 
Esta era una bonita expresión de tu Amor, pero con un coste elevado para ti, y tu facilidad de Ser, y tu Salud.
 
La facilidad de Ser se asocia con la salud.
 
No ser tu mismo /a requiere una inversión de energía, que también se conoce como estrés, un elemento no saludable desde ningún punto de vista.
 
Lo que tiene mayor sentido es cambiar tus prioridades de forma que , ser auténtico/a, sea lo más importante y de hecho, una parte necesaria de cualquier proceso de sanación.
 
Aún puedes disfrutar expresando tu Amor de cualquier forma que funcione para ti  y saber la importancia de ser auténtico/a. Siendo tu mismo/a.
 
Siempre.
Con claridad, y Amor.

domingo, 24 de septiembre de 2006

La base de la autoridad es la experiencia profunda.

La base de la autoridad es la experiencia profunda.

Mientras no tenga la experiencia de algo, no puedo hablar plenamente sobre ello. Es la experiencia que me da la autoridad genuina sobre cualquier tema.

Especialmente en el campo de la transformación personal, la experiencia que un ser humano tenga es tan valiosa que no puede ser calculada en dinero. Además, una persona que cambie, fácilmente ayudará a muchas otras en sus procesos.
 
Fraternalmente en la Luz del Amor
Miccael Sais
 

PODERES ESPIRITUALES

PODERES ESPIRITUALES

Beneficios: Permiten vencer fácilmente los obstáculos de la vida.

Como aplicar en la vida diaria: La fuente máxima de los poderes espirituales es la meditación. Realice meditaciones diarias de media hora, enfocadas en obtener poder de la Fuente Suprema de todos los poderes. Para eso, simplemente visualícese como punto de luz y experimente esos poderes viniendo como olas de un océano, de Dios, del Ser Supremo. Experimente que el punto de luz que es usted se baña en estas olas y absorbe completamente el poder que ahí existe.
 
Fraternalmente en la Luz del Amor
Miccael Sais
 

domingo, 17 de septiembre de 2006

"Respeta tus Méritos para Recibir"

(Tomado de "Construye Tu Destino", por Wayne W. Dyer)
 
Para ser un manifestador, para tomar literalmente parte en el proceso de creación de tu vida y atraer aquello que desea tu corazón, tienes que saber que eres digno de recibir. Eso significará examinar las actitudes que mantienes, consciente e inconscientemente, acerca de tu vida. Lo que debes examinar son tus pensamientos, que son los arquitectos de los cimientos de tu mundo material.
 
La manifestación supone la utilización del poder de tu mundo interior para establecer una relación plena con la vida y atraer hacia ti aquello que deseas. Puedes recordarte continuamente que el poder que lo trajo todo al mundo físico es el mismo que también te trajo a ti, pero si no te sientes digno, perturbarás el flujo natural de la energía en tu vida y crearás un bloqueo que imposibilitará la manifestación.
 
El quinto principio está encaminado a recordarte que eres digno de obtener abundancia. Si tus pensamientos se basan en una imagen de desmerecimiento, sea cual fuere la razón, manifestarás lo que esos pensamientos imparten a la mente universal. La energía descrita en el cuarto principio se alineará con aquello que tú irradies. La frase «Un hombre es aquello que piensa» no son palabras vacías. Expresan una verdad básica acerca de cómo funciona el universo.
 
Pensar que la abundancia es incompatible con la espiritualidad es un mito que nos influye a muchos de nosotros, y constituye el mayor impedimento para sentirse merecedor de esa abundancia.
 
El mito de que la abundancia y la espiritualidad son incompatibles se ve alimentado por la idea de que es egoísta e impropio visualizar y desear cosas materiales. Examinemos, pues, esta actitud y determinemos si también tú has llegado a considerarla como cierta.
 
Echa un vistazo a tu alrededor y observa la abundancia e infinitud de nuestro universo. Se extiende mucho más allá de nuestra capacidad para imaginar su vastedad. Esta abundancia fluye a partir de la misma energía que abarca nuestra esencia fundamental. La abundancia eres tú. Tú eres ella. No te engañes.
 
El espíritu se da a conocer a través de la forma material, mientras nosotros mismos ocupamos una forma. El espíritu se manifiesta en los árboles, los océanos, los peces, las aves, los minerales, las plantas, las flores y en ti. Todo lo que ves a tu alrededor es una parte de la manifestación material del espíritu. La materia no es una ilusión o algo que no debiera existir, sino un medio necesario que permite al espíritu diferenciarse sobre el plano de la existencia.
 
Tener la sensación de que es egoísta o no espiritual el desear y manifestar, supone dividir el mundo del espíritu y el mundo de la materia en polos opuestos. Al considerar el espíritu como incompatible con la materia, negamos que el espíritu que hay en la materia sea la energía a partir de la cual se origina. Y con ello también negamos la validez de nosotros mismos como seres espirituales.
 
No hay razón alguna para sentirnos avergonzados por desear que las cosas se manifiesten en nuestra vida. Es mucho más positivo pensar que merecemos que esas cosas se manifiesten y que estemos dispuestos a participar en la danza de la creación. Al darnos cuenta de que juntos conforman un todo armonioso, eliminamos el estigma del egoísmo. Del mismo modo que cada uno de nosotros somos un todo armonioso compuesto de espíritu y materia, también lo es el universo entero.
 
El proceso de la vida que toma forma es un misterio. Ese misterio se ve gobernado por una energía creativa que se puede conocer cuando nos sentimos genuinamente merecedores de recibir sus bendiciones en forma material. La abundancia es lo que caracteriza a la fuerza creativa en el universo. Tienes derecho a disponer de abundancia en tu vida y a irradiar prosperidad hacia todo lo que se encuentra en tu mundo. Sintiéndote pequeño e insignificante lo único que conseguirás es que eso se manifieste en tu vida.
 
Para fomentar la actitud de que mereces abundancia, será útil examinar lo que quieres cambiar con objeto de cultivar este conocimiento en el nivel celular de tu ser.
  
Todo aquello que necesitas dominar para lograr que este quinto principio se convierta en un modelo útil en tu vida lo tienes a tu disposición, en forma de actividad mental. No necesitas salir al mundo y conquistar nada. Se trata, simplemente, de cambiar tu mentalidad y convencerte a ti mismo de que mereces recibir todas las bendiciones de Dios, ya sean materiales o de otro tipo.
 
Se han hecho grandes esfuerzos por condicionarnos y hacernos sentir indignos de tener todo aquello que ofrece la vida. La mayoría de nosotros hemos aceptado muchas de las cosas que nuestros egos han puesto en nuestro camino, empezando por nuestra llegada a este mundo como niños. Ciertamente, no hay nada de erróneo en asumir una actitud de pobreza y ascetismo. Si ese es tu camino, lo sabrás en lo más profundo de tu ser, y sabrás igualmente que Dios se manifiesta en todas las cosas, tanto materiales como inmateriales. No tiene ningún sentido calificar el espíritu de mejor o peor, basándose en las creaciones de Dios que cada uno elige tener en su vida.
 
Sentirse merecedor de cualquier bendición o deseo es una característica de tu vida interior. Para eliminar el estigma del egoísmo materialista, quizá necesites reacondicionar tus propias percepciones internas. A continuación se indican las principales percepciones de los seres que saben que son dignos y merecedores de la bendición de Dios:
 
"Mi autoestima procede de mí mismo." La afirmación de la percepción interna de la persona que piensa así puede ser más o menos la siguiente: «Como hijo de Dios, soy digno. No estoy dividido en espíritu y cuerpo, sino que más bien formo parte de la creación que lo conoce todo, llamada Dios. Soy un humano que expresa a Dios sin reservas ni restricciones».
 
Una de las razones por las que los niños son capaces de expresar a menudo genio es porque todavía no han sido hipnotizados por la idea de ser limitados. Si son capaces de resistirse a ese hechizo hipnótico, siguen siendo genios y pueden expresar su yo ilimitado a través de sus vidas en la tierra.
 
Sucede con frecuencia que son las ideas de otros egos las que nos hacen sentir indignos. Escuchamos las advertencias de personas que tienen una baja autoestima, y que intentan ejercer influencia y poder sobre nosotros. Aceptamos entonces las convalidaciones externas de nuestra falta de merecimiento y empezamos a vernos tal como otras personas importantes quisieran hacernos creer que somos. La mayoría de los niños pequeños no pueden resistirse a estas ideas. Pero, como adultos, podemos mirar hacia atrás, y liberarnos de esa idea absurda que nos han inculcado.
 
Debes saber que formas parte de la luz que ilumina a todo hombre. Eres una demostración palpable de la existencia de Dios y llevas a Dios dentro de ti mismo, en tu propia individualidad particularizada. En consecuencia, debes decir con total convicción: «Dios está en mí y yo estoy en Dios». Esta es la verdad que te liberará de tus sentimientos de indignidad, y te permitirá atraer todo aquello que deseas.
 
Piensa que tus deseos de manifestar son algo que ha sido colocado ahí por el espíritu, y que esos deseos, alojados en el amor y en el servicio, son precisamente lo que Dios desea darte, y que tu deseo es el camino directo para recibir tales bendiciones. Rechaza la idea de que el deseo es egoísta y recuerda que si no tuvieras deseos, seguirías llevando una existencia infantil, rodeado de juguetes.
 
Cada vez que te sientas indigno de recibir tus manifestaciones, recuerda que nadie es indigno y que la misma energía divina que fluye a través de ti, fluye también a través de todos los hijos de Dios. Todos somos dignos, incluido tú.
 
Tus deseos son la herramienta que te permite crecer y experimentar la perfección del universo. Te llevarán más allá de cualquier limitación que hayas podido asumir y te conducirán hacia una conciencia espiritual más elevada. Hasta la idea de alcanzar iluminación y llegar a ser un maestro es un deseo que debes respetar.
 
Fraternalmente en la Luz del Amor
Miccael Sais
 

La Misión en la Vida

Una de las inquietudes mas frecuentes en mis hermanos que quieren asumir un compromiso consigo mismos esta condensado en la pregunta: ¿Cuál es mi misión en la vida?.
 
Y existen dos maneras de obtener la respuesta. La PRIMERA es por medio de un mensaje recibido de algún maestro y la SEGUNDA avanzando en la propia labor de descontamanicación y desatadura karmita que le proporcione el entendimiento del sentido de su vida y de su misión en los diferentes roles.
 
El sentido de la Vida
 
Para descubrir la misión es necesario conocer el sentido de la vida en este planeta.
 
Las preguntas surgen antes este tema, podrían ser:
 
¿Qué es este planeta en el concierto universal?
El por qué y para qué de su existencia
¿Por qué estamos nosotros aquí, haciendo vidas y vidas?
¿De donde venimos?
¿Qué papel desempeña cada vida?
¿Para donde vamos?
 
Un planeta es un componente de algún sistema, dentro de otro más complejo, llámese sistema solar, estelar o galáctico. Nuestro planeta es un componente de un sistema solar, como tercer planeta que gira alrededor de esa estrella maravillosa que llamamos sol. Así como una célula es parte de un órgano, nuestro planeta es como una célula de ese órgano que es el sistema solar, que a su vez es parte de un organismo más complejo que es el sistema estelar de Pléyades.
 
Este orden de sistemas de sistemas, son los ladrillos con los que se edifica el hermoso edificio del universo en una armonía total donde no falta ni sobra nada. Cada mundo o célula desempeña un papel diferente, que dentro de la variedad inmensa de ese universo es necesario e importante para la obra total. Así como las células, cada mundo es un ser vivo con un espíritu, en este caso es de muy alta evolución, que lo rige.
 
Nuestro planeta tiene en su totalidad global una misión que corresponde a su estado vibracional, en cada una de las cinco dimensiones que posee. En la tercera, que es en la que vivimos, es un gran mundo purgatorial donde las fuerzas que impulsan la evolución y las que la frenan luchan entre si, dando ventaja al freno durante los dos tercios de su tiempo y al impulso evolutivo, el otro tercio. Han concluido cinco eras de freno y estamos en la transición a una de las dos eras de impulsos; la Era de Acuario.
 
Las eras anteriores fueron de prueba y la que apenas comienza en sus albores, será de oportunidades en su plenitud.
 
Con su juego cíclico de prueba y oportunidad, se convierte en el hogar para otros seres que la habitan y que sacan partido de esta condición.
 
Nosotros somos la cima evolutiva, que en un comparativo con el cuerpo humano, desempeña el papel del cerebro planetario.
 
A diferencia del símil anatómico, en el caso de Gaia; el nombre de la Tierra en esta Era de Acuario, las neuronas mueren y se reemplazan por otras nuevas.
 
Esas neuronas somos cada uno de nosotros. Las mentes personales, en su conjunto, forman el pensamiento global que rige los detalles del planeta. Es pues el pensamiento humano el que ha construido la tormentosa historia en estos últimos 10.000 años de prueba. Y será este pensamiento colectivo el que impulsara el esplendor de Acuario, cuando por la purificación, la consciencia ilumine las mentes e irradie el orden a todo el sistema.
 
En los tiempos del eterno presente universal los espíritus experimentan vidas paralelas en los diferentes niveles de evolución todas a la vez a nivel del universo y viviendo los tiempos propios de cada mundo en cada una de las vidas. Si en este nuestro nivel tuviéramos la capacidad de traspasar el tiempo veríamos que a la vez estamos en otros mundos mas avanzados, en estrellas y aun siendo ellas.
 
También veríamos como a medida que nuestro paralelo se acerca mas a Dios, nuestros espíritus se funden con otros que en etapas inferiores solo eran manifestaciones múltiples de la misma conciencia que en ese nivel las absorbe. Este fenómeno de unicidad de la multiplicidad sigue y sigue hasta que todo se funde en la única verdadera unidad que es Dios, en el culmen supremo y final de la evolución.
 
Esto es lo que somos cada uno de nosotros en una visión muy universal, pero a nivel de nuestro planeta; ¿que significan las vidas?
 
En esa gran escalera, a cada uno de nosotros nos corresponde transitar por este bello planeta para llenarnos de merecimientos, a través de las experiencias de cada día, hasta que un día maravilloso colmemos nuestro aprendizaje y con manos llenas de tesoros asemos al siguiente nivel abandonando los tiempos de Gaia  y abordando los nuevos tiempos de otro mundo de mayor vibración, que en el estado universal es solo otra vida paralela que ya esta. Esto es complicado de comprender para nuestra mente limitada, pero tan real como nuestra experiencia diaria del pasado, el presente y el futuro.
 
Venimos de las estrellas y vamos hacia ellas nuevamente, a unirnos con nuestros futuros que ya son. Esos futuros que podríamos decir “nos esperan”, son nuestros padres, nuestros tutores, nuestros guías, nuestros maestros personales que cuando los llamamos miran, por así decirlo; hacia atrás y bondadosamente nos tienden la mano. Somos nosotros mismos mas adelante. Ellos si traspasan los tiempos y vienen a ayudarnos y apoyarnos.
 
La ley del karma
 
Como ultimo preámbulo al tema de la misión en la vida, debemos entender este principio fundamental que explica gran parte de lo que acontece en las vidas humanas.
 
Es la ley creada por la acción, que a su vez es hija de la energía, uno de los tres fundamentos del universo: energía, luz y fuerza.
 
Llamamos karma a un orden propio de este plano que es la secuencia causa-efecto.
 
Existen cada día causas muy remotas que produjeron efectos que a su vez se convirtieron en causas de otros efectos mas próximos, hasta llegar a las experiencias del día que son los efectos últimos de esa gran cadena de causas y efectos que se remontan hasta nuestras mas lejanas vidas del pasado. El karma es una esclavitud atávica que condiciona totalmente la vida humana, por su atadura y apego a ese pasado. Así pues, somos lo que somos; nos pasa lo que nos pasa, nos encontramos con quien nos encontramos como consecuencia de la Ley del karma. Nada es casualidad, nada es buena o mala suerte, todo tiene un sentido exacto en la mayoría de los casos, desconocemos.
 
La misión en la vida.
 
Ahora si estamos mejor preparados para entender la misión en la vida.
 
Hay misiones que son generales para toda vida humana y otras que son específicas y que se desprenden de las generales.
 
La principal misión, que es valida para cualquier vida, es aprender de ella las lecciones que le trae y así enriquecer e espíritu en su camino hacia Dios.
 
Las experiencias pueden ser muy variadas pero la misión es la misma: Crecer y ser grande.
 
Para los espíritus más viejos que ya han experimentado muchos aspectos del vivir terrestres, su misión va más allá: la vida les pide que se desprendan del karma y que limpien su existencia de las cargas que traen del pasado como fardos creados por los errores de las vidas anteriores y de esta, que se manifiestan en los defectos de la mente y en las enfermedades del cuerpo.
 
Para estos espíritus antiguos la misión no concluye allí. A medida que se desprenden de las ataduras del pasado y de los traumas, heridas y cicatrices que dejaron las experiencias de la acción, la misión de ser es despertar la conciencia para que su mente y su cuerpo se unan internamente con la esencia de la existencia que es ese espíritu universal que da sentido a toda vida.
 
En ese proceso de unificación, la luz de los espíritus vivifica la energía del cuerpo y de la mente, el ser se ilumina y al final se realiza, permitiendo que esa sea su última vida en este mundo. ¡¡Que maravillosa misión!!
 
La purificación será diferente en cada persona de acuerdo a los defectos, traumas, fobias y genética de cada uno. Descubramos nuestras sombras mas importantes y propongámonos a corregirlas en nuestra vida. Saquemos todo ese pasado que nos abruma y abramos las puertas a la libertad.
 
Pero mas allá, existe otra misión todavía superior, para estos espíritus de avanzada: El Dar. Entregar a otros los frutos de su luz y ayudarlos a ser grandes como el. Realizarse en la vida se encuentra en el DAR, su sentido supremo.
 
Para lograr esta misión general para todo ser con un despertar de su conciencia, es necesario entender el sentido de la vida y haber disuelto sus ataduras karmitas. Quien vive en el karma, apegado al pasado esclavizante no podrá realizar la misión de su vida.
 
Como dar ese aporte es cuestión que puede llevarse a cabo de múltiples maneras. Así decimos que hay misiones especificas para cada ser, en cada una de las vidas.
 
El universo es un inmenso reloj de precisión donde cada pieza juega un papel particular y diferente a los otros componentes, pero cada uno es igual de importante para que el gran reloj marque siempre la hora exacta.
 
Fraternalmente en la luz del amor
Miccael Sais